
Todo embarazo debe evaluarse para determinar si existen o pueden aparecer factores de riesgo. Están implicados muchos factores y sopesar cada uno de ellos como un incremento del riesgo requiere una revisión sistemática mediante un sistema de puntuación. La clasificación de una gestación como de alto riesgo ayuda a reafirmar la necesidad de que reciba una atención extra.
Esta valoración permite que las pacientes de alto riesgo sean derivadas a un centro perinatal antes del parto, lo cual puede disminuir la morbimortalidad neonatal de forma significativa comparándola con la de los recién nacidos de edad gestacional y peso similares que se trasladan a estos centros después del parto. Las pacientes pueden identificarse como de alto riesgo durante el período anteparto o durante el trabajo de parto, cuando determinados acontecimientos agudos cambian su estado de riesgo. El motivo más frecuente para el traslado a estos centros es el riesgo de parto pretérmino, a menudo asociado con rotura prematura de membranas.
La mortalidad materna es de 6 por cada 100.000 nacimientos en Estados Unidos. Las causas más importantes son los accidentes de circulación, seguidos por los trastornos tromboembólicos, complicaciones de la anestesia, hemorragia, infección y complicaciones de la hipertensión.
La mortalidad perinatal se estima en 17 de cada 1.000 partos en Estados Unidos. Algo más del 50% de estos fallecimientos corresponden a nacidos muertos; el resto tienen lugar hasta el 28.º d de vida. La mayor parte de muertes perinatales que no son debidas directamente a anomalías congénitas se asocian con prematuridad, a menudo acompañada de abruptio placentae, embarazo múltiple, preeclampsia y eclampsia, placenta previa, polihidramnios o presentaciones anómalas.