En este modelo se incluyen tanto aspectos biológicos como emocionales, culturales y más ampliamente psicosociales. Al reconocer los diferentes factores que contribuyen a la enfermedad o al sentirse enfermo, se puede llegar a entender por qué algunas personas experimentan como enfermedad lo que otras consideran problemas del vivir.
De ninguna manera se propone dejar de lado la consideración de los aspectos biológicos de la enfermedad; ni se pretende cambiar un modelo de causalidad biológica por uno de causalidad psicosocial. Esto sería mantenerse dentro del mismo paradigma que se critica. Lo que se espera, como está expresado anteriormente, es el desarrollo de modelos de pensar la salud que incluyan la complejidad.
El diagnóstico se hace contextualizado; el contexto primario del paciente es la familia, puede ser la red social en la cual está insertada la persona enferma o quien consulta, puede ser la relación médico-paciente o la relación con el sistema de salud.
Los acontecimientos vitales posiblemente sean más traumáticos si están desfasados en el ciclo vital. Las mayores tensiones son aquellas causadas por acontecimientos que trastornan la secuencia y ritmo del ciclo vital, por ejemplo: la muerte de uno de los padres en la infancia, el matrimonio en un momento no deseado o apropiado, el nacimiento de un niño demasiado temprano o demasiado tarde, la demora en los logros ocupacionales, etc.



