La presentación clínica habitual es la de un adolescente traído a la consulta porque le notan un aumentan de la cifosis torácica, que ha diferencia del dorso curvo postural es rígido o muy poco flexible y con frecuencia se acompaña de dolor desde el inicio.
El examen físico revela el claro aumento de la cifosis torácica que es más angular cuando se realiza el test de inclinación anterior y que no se corrige con maniobras en hiperextensión por su rigidez. Compensando esa hipercifosis torácica se detecta una hiperlordosis lumbar y una hiperlordosis cervical que intentan mantener el punto de equilibrio del tronco, que es la vertical entre C7 (séptima vértebra cervical) y S1 (primera vértebra sacra).
La evaluación radiográfica también se realiza con el par radiológico de frente y de perfil en el cual el valor angular de la cifosis se mide por el mismo método de Lipmann-Cobb utilizado en la escoliosis. La radiografía de perfil permite apreciar las vértebras acuñadas y medir el grado de acuñamiento de cada una de ellas, además, se aprecia la irregularidad de los platillos vertebrales y la presencia de nódulos intraesponjosos o hernias intraesponjosas de Schmorl, que constituyen herniaciones de material discal en los cuerpos vertebrales afectos por debilidad de los platillos. El balance sagital del tronco se mide con una plomada proyectada desde el cuerpo de C7 y midiendo la distancia a la que cae del promontorio sacro.

