Cuando se trata de niños mayores de 6 años que concurren por primera vez a la consulta, se habla de luxación inveterada de cadera. En estos casos hay modificaciones muy importantes a nivel de la cabeza femoral y del cotilo.
La cabeza puede ser pequeña o grande, pero siempre está deformada: ha perdido su esfericidad; está aplanada en sentido lateral con la cara que está apoyada sobre el cotilo más plana; tiene frecuentemente lesiones a nivel del cartílago diartrodial. El cotilo es pequeño, poco profundo; ha perdido su forma y a veces es una canaleta a doble vertiente; el techo es muy displásico sin pared anterior.
En estos casos, con las alteraciones anatómicas descritas, situación que no es reversible, la técnica quirúrgica debe ser algo distinta al grupo etario anterior.
Resulta que luego de los 10 años de edad es muy difícil obtener buenos resultados. En casos de que la patología sea unilateral, puede llevarse hasta los 10 años de edad. Generalmente una cadera luxada comienza a sufrir dependiendo de si es una cadera flotante en la región glútea no apoyada en el coxal, o si se trata de una cadera apoyada en un neocotilo, lo cual en éste último el sufrimiento es peor.



