Se analiza aparte de esta entidad que afecta al niño recién nacido o al lactante tierno, por sus particulares condiciones y la grave afectación que le produce, tanto desde el punto de vista funcional en el largo plazo como en el riesgo vital en que se coloca el recién nacido que sufre esta patología.
El recién nacido es un deprimido desde el punto de vista inmunológico, ya que la inmunidad depende mayormente de lo que la madre le pudo transmitir a través de la placenta. Depende entonces del estado nutricional e inmunológico de la madre.
A partir del segundo o tercer mes de vida el desarrollo del sistema hematopoyético e inmunitario del lactante, produce sus propias defensas mejorando la capacidad de defensa a las agresiones externas. En este contexto inmunitario, que se produce la agresión infecciosa del aparato osteoarticular. Por las características anatómicas y circulatorias de las articulaciones del recién nacido, la repercusión que produce una infección en esas condiciones son totalmente diferentes a las que se vieron hasta el momento, tanto sea en la OHA como en la artritis séptica.
En la práctica clínica, se vieron dos circunstancias diferentes de la osteoartritis del recién nacido. Por un lado la de l producto de un parto normal con peso normal que reingresa 20 a30 días después de un cuadro infeccioso producido por una osteoartritis en algunas de las articulaciones de los miembros. Es un niño sano, bien nutrido, con una osteoartritis.


