El hueso en algunas ocasiones requiere de dos meses para sanar. El fémur fracturado, por ejemplo, tarda hasta seis meses en sanar. El calcio suficiente para fortalecer y endurecer el nuevo hueso se deposita sólo de manera gradual.
Las células óseas también crecen y se reproducen de forma lenta. Aún más, en un hueso fracturado el aporte sanguíneo disminuye, lo que ayuda a explicar la dificultad en la curación de un hueso infectado. Se presenta diferentes pasos en el proceso de la reparación de una fractura.
Como resultado de la fractura, se rompen los vasos sanguíneos que atraviesan la línea de fractura. Estos vasos, se encuentran en el periostio, en las osteonas (sistemas de Havers) y en la cavidad medular. Conforme la sangre se acumula en los extremos lesionados de los vasos, se forman un coagulo en el sitio de la fractura y alrededor de ella. Éste coágulo se llama hematoma de la fractura, y se presenta en lo general a las seis u ocho horas de la lesión. Como la circulación sanguínea se detiene cuando se forma el hematoma de la fractura, se mueren las células óseas y las células periósticas en el sitio de la fractura.


